Guerra de encuestas 2015.
Pero el mismo día en que Mauricio Macri aparece N°1 en algunas encuestas,
aparece N°3 en otras. Y Sergio Massa, al revés: de N°1 a N°3 en esas mismas
encuestas, aunque en otras sigue liderando. Es obvio que todo eso provoca
un desprestigio de las encuestas. La pérdida de credibilidad sucede porque
alguien utiliza las encuestas para intentar torcer el rumbo de la campaña
preelectoral. Sin embargo, las
encuestas no pueden reemplazar a la política. Tampoco el marketing. El
desprestigio de la política es el motivo de la supremacía de las encuestas
y del marketing.
Esa fue parte del diálogo con Celia Kleiman, de la consultora Poll Data; y
Pablo Knopoff, de Inosomía Consultores, este miércoles (25/02) en el
programa Urgente24 Radio (Concepto FM 95.5).
"Si los que hacemos
encuestas nos concentramos con rigor metodológico para brindar información
iríamos por el buen camino. Estamos discutiendo sobre las encuestas porque
falta debate político."
CIUDAD DE
BUENOS AIRES (Urgente24).
Año electoral 2015 algo demorado porque el llamado 'caso Nisman' ocupó la
agenda de los 2 meses iniciales del calendario. Entonces, al concluir
febrero aparecen encuestas de opinión pública intentando recuperar el
tiempo perdido. O reordenar el escenario. Interesante punto de vista: ¿realmente las encuestas pueden
torcer el rumbo o es una exageración de parte de políticos desesperados
porque se han quedado sin política?
En Urgente24 Radio,
la socióloga Celia
Kleiman -de Poll Data- explicó una metodología
habitual para que algunas encuestas resulten diferente a otras: “Las encuestas telefónicas, que
son más baratas de hacer, tienden a dar resultados diferentes a las
encuestas presenciales, que son más onerosas. La encuesta telefónica
intenta marcar tendencia porque es de ejecución más veloz pero su universo
no es la población total y se circunscribe a quienes tienen línea fija de
telefonía, ni siquiera considera los teléfonos móviles. Y nos provoca un
problema metodológico, o varios: ni siquiera se puede determinar con
certeza el margen de error sino que el que se pone es puro formalismo”.
Por otra
parte, su colega Pablo
Knopoff, de la consultora Isonomía, hizo hincapié en la
función de las encuestas:
“¿Cuál es el uso de las encuestas? Hay que saber si hacemos encuestas con
intenciones de buscar información para tomar decisiones o si las hacemos
para un uso propagandístico”.
Ambos
concluyeron que los políticos hablan de las encuestas más que la gente, y
el llamado 'círculo
rojo' de la política lo hace para no hablar de ciertas
carencias políticas: “Estamos
discutiendo sobre las encuestas porque falta debate político”,
agregó Knopoff.
Aquí
el diálogo:
Edgar
Mainhard: -Las encuestas son complicadas de comprender para muchos si en el
mismo día (Mauricio) Macri lidera algunas y (Sergio) Massa otras, luego si
Massa pasa de primero a tercero y (Daniel) Scioli sigue segundo en el peor
mes d Cristina, alguna gente ya no entiende nada. ¿Cómo es que los
resultados pueden ser tan diferentes entre las encuestas? Buenas tardes
Celia Kleiman, titular de Polldata Consultores.
Claudio
Chiaruttini: -Negro sobre blanco: ¿Cómo se hace una encuesta trucha?
Celia
Kleiman: -No quisiera
pensar en que se hacen truchas. Lo que pasa es que todas las encuestas que
se publican son encuestas telefónicas. La encuesta telefónica marca
tendencias pero el universo que consideran no es la población total sino
quienes tienen y utilizan línea de telefonía fija y ahí ya estamos en un
problema. Ni siquiera se puede determinar con certeza el margen de error.
Una encuesta presencial es mucha más cara porque hay que poner personas
tocando timbres de los hogares y mostrando las planillas, y lleva un mes
para hacerla realmente bien. ¿Cómo se determina el nivel socioeconómico en
una encuesta telefónica? Luego, hay segmentos que resultan
sub-representados, en especial, el nivel educativo bajo y los jóvenes de 18
a 29 años. La diferencia en los resultados es enorme.
EM:
-Pablo Knopoff, ¿cuál es tu opinión al respecto?
Pablo
Knopoff: -Me animaría a
sumar una pregunta: ¿cuál es el uso que se dará a esa encuestas? Si hacemos
encuestas con intenciones de buscar información y tomar decisiones quien
las tenga que tomar o si están pegadas a un uso propagandístico. Los
resultados son muy visibles de los usos de las encuestas.
CCh:
-Hay una estrategia que se usa de hace unos años en la Argentina y que
consiste en 'construir la encuesta'. Es válida esta estrategia desde el
punto político pero ¿cómo afecta esto al mundo de las encuestas?
CK: -Difundir una encuesta falsa es
absurdo porque lo que dice en la encuesta no está presente en la realidad y
la población no va a cambiar su punto de vista porque un encuestador afirme
lo contrario. Tampoco influye en el votante la difusión de la intención de
voto de otros. Influye más sobre el candidato y su campaña comunicacional,
que a su vez determina la opinión del potencial elector. Las encuestas
pueden ayudar al candidato a saber si lo está haciendo bien o mal pero no
es una herramienta para aliviarle el trabajo de convencer al electorado.
CCh:
-En el momento cuando estamos construyendo la campaña electoral, ¿la
encuesta es un dato de información política y un acto político en sí mismo
o no?
CK: -Quizás no lo es para la población.
CCh:
-Pero ¿la gente no cree que las encuestas son veraces en la mayoría de los
casos…?
PK: -No. Hay mucha discusión teórica
pero en lo práctico hacemos testeos o apariciones de terceros y en ese sentido
la incidencia es casi nula. Si vos publicás en un mismo día una encuesta
que se contradice con otra es aún más reducido el nivel de incidencia. La
política está haciendo un juego propagandístico de las encuestas.
CK: -Está sobredimensionada la
importancia del impacto de la publicación de encuestas.
EM:
-¿Existe la encuesta perfecta? ¿Existe un estándar metodológico que diga
“esta es a prueba de error, críticas y sospechas”?
CK: -La encuesta más precisa es la
encuesta hecha en hogares, donde mostrás el listado de candidatos en vivo y
en directo a las personas, donde tenés una visión de unidades de viviendas
y un recorrido de los barrios donde podés establecer un margen de error
preciso.
PK: -Sí, coincido. Si trabajás
metodológicamente con buena fe, con criterio no hay duda. En Argentina es
difícil tener con absoluta certeza sobre los niveles socioeconómicos,
muchos datos de los que tenemos es difícil confiar.
CCh:
-¿No estamos hablando demasiado de encuestas porque en realidad lo que está
faltando es construcción de los políticos o dialogo político de los
políticos?
CK: -Es probable, por un lado. Las
encuestas han surgido en 1983 que es cuando empezaron a aparecer con la
democracia y luego se produjo un boom hasta esta exageración de depositar
en ellas más de los que realmente dan.
PK: -Si los que hacemos encuestas nos
concentramos con rigor metodológico para brindar información iríamos por el
buen camino. Estamos discutiendo sobre las encuestas porque falta debate
político.
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