Hace falta una generación de dirigentes preparados para
torcer el rumbo. No debe ser solo una facción, un partido o algún sector de la
política. Pero es imprescindible que sea una abrumadora legión de personas
dispuestas a cambiar la perversa inercia que ofrece la corporación política
actual.
No hay razones para resignarse totalmente. Se debe dar la batalla. Lo que no se puede hacer, es solo esperar que esto suceda gracias a un golpe de suerte, por un deseo superior, por justo que sea o necesario que resulte.
El desánimo seguirá ganando la pulseada solo si los ciudadanos lo permiten. No será la alta política la que modifique el curso de los acontecimientos, sino la decisión de una casta de individuos capaces de testimoniar, a diario, con su ejemplo personal e intransferible, que están saturados de esta forma de hacer. Que su cansancio ha llegado al límite y que resulta vital construir un punto de inflexión, indispensable para iniciar una nueva etapa.
http://nmk16.com.ar/modulos/ver_online.php?c=3c0abe49e51debf0e56c558beb0c60f8&n=1&id=151&d=03d45953002bf24f1118b460418d24a4&e=02cabdca47225e332d5e98e80a38b39f&op=1
No hay razones para resignarse totalmente. Se debe dar la batalla. Lo que no se puede hacer, es solo esperar que esto suceda gracias a un golpe de suerte, por un deseo superior, por justo que sea o necesario que resulte.
El desánimo seguirá ganando la pulseada solo si los ciudadanos lo permiten. No será la alta política la que modifique el curso de los acontecimientos, sino la decisión de una casta de individuos capaces de testimoniar, a diario, con su ejemplo personal e intransferible, que están saturados de esta forma de hacer. Que su cansancio ha llegado al límite y que resulta vital construir un punto de inflexión, indispensable para iniciar una nueva etapa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario