jueves, 12 de febrero de 2015

Nuestra bataclana de Tolosa

No voy a decir nada nuevo si señalo la vergüenza que me da escuchar a Cristina Kirchner, con su actitud aldeana y de entrecasa, su irritación impostada, su entusiasmo fingido, su manipulación de datos, números y situaciones, su demagogia calculada.
Con sus bravuconadas, sus ataques vengativos de bajo vuelo a personas o instituciones que osan contradecirla, sus arranques de nacionalismo de barrio.
Con sus autorreferencias, su falso país de maravilla, y, en fin, con su pequeñez generalizada. Y eludiendo el tema del momento: ni una palabra del fiscal Nisman.
Lo que realmente no recuerdo, después de haber visto, escuchado o leído, a lo largo de muchos a­ños, discursos de mandatarios de muchas partes del mundo, es un/a gobernante que --en actos de estado y desde una casa de gobierno-- tenga una actitud tan marcada y sectaria de jefa de facción.
En eso se ha transformado la Presidencia de la Nación Argentina: en un cargo menudo, en una jefatura de facción.
Nunca hubo tanta necesidad de que un futuro mandatario actúe, al menos la mayor parte del tiempo, con una actitud de estadista.

2 comentarios:

  1. Cristina (mejor dicho, Cretina Fernandez de Kirchner), ha superado ampliamente en materia de vulgaridad, guarangadas, torpezas y falta de respeto y mala educación, a la ex- Presidenta María Estela Martinez de Perón, pues esta última, pobrecita, se le puede perdonar sus errores, pues era una bailarina de cabaret en Panamá que sólo había concluido el nivel primario en una escuela de la Rioja allá a principios de los años '40 (lo que habrá sido La Rioja en aquellos años...!, no estaba precisamente al nivel de Harvard...), y que llegó al máximo cargo del país, porque un viejo verde libidinoso y baboso le brillaban los ojos al verle las piernas y el cuerpo esbelto, y la sedujo (Perón en el 1956 cuando la conoció en ese cabaret del Hotel Panamá, de la ciudad de Panamá, tenía 61 años y ella 25).

    Incluso, aunque era evidente y a todas luces que era incapaz de gobernar pues no estaba preparada para ello, al menos era más recatada y respetuosa que Cretina, y nunca dió discursos hirientes ni insultaba a nadie.Dentro de su ignorancia, tenía más mundo que el matrimonio K, pues éstos, hasta el 2003, nunca habían salido del país, pues salvo viajes a Bs.As., siempre estuvieron aislados en Río Gallegos sin una visión global de como funcionaba el mundo, mientras que Isabelita, llegó al poder luego de estar 16 años en Europa.

    Y vivir 15 años en Europa (o en el primer mundo), abre la cabeza al más cabezón y a cualquier "cabecita negra" del NOA argentino

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  2. El comentario a esta nota corresponde al Lic. Ramón Frediani.

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