Se trata de entender de una buena vez para siempre que la falta de
idoneidad, la agresión permanente como sistema, la descalificación y el
agravio para quienes osan criticarlos, la perversión de las
instituciones, la utilización de los mecanismos del estado para el
enriquecimiento personal y la instalación del miedo social desde el
gobierno tienen graves consecuencias de larga permanencia en el tiempo.
Si esto no ocurre la muerte del fiscal habrá sido sólo una anécdota
funesta más de las tantas que jalonan la historia política de este país,
los ríos de tinta que se han derramado con motivo de la muerte de
Nisman habrán ido a desembocar como tantas otras veces en el ancho mar
de la proverbial amnesia argentina y en poco tiempo la sociedad volverá a
remontar penosamente la simbólica roca de Sísifo en el inframundo en
que la sumió el kirchnerismo.
http://informadorpublico.com/2015/02/26/nisman-el-nuevo-zeta/
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