El modo de expresarse de uno no es el modo de otro, pero
todos deben tener el derecho de hacerlo en una sociedad abierta. En lo
personal, la burla y el sarcasmo a sentimientos religiosos de otros o de los
propios, de agnósticos o de ateos me disgusta grandemente pero parafraseándolo
a Voltaire nada debería hacerse para prohibir semejantes manifestaciones, ni
ninguna otra.
La libertad de expresión constituye el eje central de la
sociedad abierta, los espíritus totalitarios no comprenden ese valor inmenso al
efecto de respirar el purificador oxígeno de la libertad; bien ha escrito
Thomas Jefferson que “nuestra libertad depende de la libertad de prensa la cual
no pude ser limitada sin perderlo todo”.
https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2015/01/18/reflexion-de-domingo-a-raiz-de-charlie-hebdo-por-alberto-benegas-lynch-h/#more-7693
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