sábado, 24 de enero de 2015

Opinión



Tomado del Foro del Informador Público…

Mantengo fuertes diferencias con el autor de esta reflexiones, pero a esta opinión creo que vale la pena leerla.

Saludos

La actitud pública del kirchnerismo durante las últimas 24 horas es clara y no falla: el régimen fascista de Cristina Kirchner decidió mandarlo a matar y lo ejecutaron sin piedad.
En la ideología que ellos mismos crearon, esto se llama “terrorismo de estado”.
Es imprescriptible y es de lesa humanidad.
Ni siquiera fue una orden dada contra un enemigo del país al que se debía eliminar en la lógica de la guerra externa, sino directamente contra un fiscal de la Nación que les molestaba.
La única diferencia que tienen estos montoneros de 2003-2015 versus los montoneros de 1970-1975 es que los de Firmenich hacían la apología de sus propios actos de terrorismo y los publicaban, como ahora procede el Estado Islámico de Irak y el Levante con cada una de sus masacres.
La Presidenta Cristina, al contrario, sigue la estética latinoamericana de la ultraderecha de los 70s, que es matar y afirmar que fueron otros, o que fue accidente o suicidio.
Porque le resulta vergonzoso decir que, para mantenerse en el poder, necesita eliminar opositores o funcionarios judiciales.
La causa AMIA fue siempre un desastre, desde que se presentó el atentado como efecto de un coche-bomba externo cuando en realidad la explosión fue interna producto de una infiltración del enemigo de Israel.
Se lo planteó como un caso argentino, cuando en verdad fue un episodio normal de la guerra absurda y tardía que Irán le declaró a Israel al asumir el Ayatollah Khomeini el poder en 1979.
De esa mentira inicial, se fueron creando otras y otras, cadenas de falsificaciones de la realidad que nacionalizaron el tema y, como la opinión pública argentina desconoce la mecánica del Medio Oriente y no tiene posibilidad de comprenderla porque es realmente muy difícil, le fue dando a la AMIA el mismo tratamiento que a la guerra subversiva-antisubversiva de 1973-1979.
Los judíos organizados de Argentina tuvieron gran culpa en esta nacionalización indebida del tema, pretendiendo justicias y reparaciones que son política y realmente imposibles de conseguir (en Israel jamás se procede como aquí pretendieron AMIA, DAIA y los judíos argentinos en general).
Los líderes de la revolución iraní no son las juntas militares argentinas.
No van a ir a juicio, no son gobernantes comunes y corrientes sino el símbolo del renacimiento musulmán shiíta en el mundo.
En los tiempos de Néstor Kirchner, el régimen intencionadamente la iba de chupamedias de Estados Unidos mostrándoles que, si bien a nivel interno podían defaultear, confiscar y robar, hacia lo internacional se alineaban contra el terror (pura jarta).
En 2010-2011 cuando aparecieron las primeras dificultades económicas graves para el gobierno, gestionaron ayuda en Washington, como si porque Argentina emitiera un discurso en la ONU cada año iba a ser acreedora de plata para que la dilapide el estado y como si Argentina fuera la Afganistán de Karzai.
Sin resultados, el gobierno se dijo a sí mismo, ¿Conque no nos bancan?
Ahora van a ver los yankees lo que somos capaces de hacer.
Y vino el giro pro-Irán, unilateral de Argentina, porque a Irán no le interesa el tema, le es intrascendente e irrelevante.
Jugando en la política internacional con total desconocimiento e impericia, el kirchnerismo se fue ahogando cada día más en su ilusión y sufriendo las consecuencias del giro ridículo que dio con el tema AMIA.
No obstante, si lo hubiesen hecho a la luz del día, como Estados Unidos y Europa que dan amnistía de terrorismo pasado a cambio de paz y negocios futuros (lo hicieron con Irán, con Corea del Norte y Libya), todavía lo del kirchnerismo con Irán de 2011-2014 podría haber tenido alguna lógica, siguiendo el ejemplo de las grandes potencias y aprovechando la ventana de oportunidad paralela que se estaba creando.
Pero no, decidieron ir por lo más trucho, en secreto, sin explicar nada, haciendo votar increíble ley en el Congreso, y es esto lo que les estalló en la cara con Nisman.
Una torpeza tras otra y la final del Domingo que es mandarlo a matar cobardemente.
La causa AMIA está frita, no se esclarecerá jamás, fue una derrota para Israel (que gana 95% a 5% formando esto parte de su 5% estadístico), y debe ser desargentinizada cuanto antes.
Pero lo importante de Nisman no es lo que obtuvo de inteligencia ni lo que iba a hablar sino el ingreso oficial del kirchnerismo en su fase más criminal, la del terrorismo de estado.
La señal que nos llega desde la Casa Rosada es que hay disposición para matar y que van a matar con tal de quedarse en el poder, no importan elecciones ni urnas, se perpetra fraude y listo, y si alguien protesta y se lo reputa peligroso, se lo elimina mediante un escuadrón de la muerte, prolijo y del siglo XXI, y va después un Berni que todavía se hace el serio, a bendecir la escena.
Reiteradamente las oposiciones políticas y sociales le perdonaron su existencia al kirchnerismo en sus momentos más críticos, cuando no daba más, y le dieron la posibilidad de recuperarse.
Sucedió en julio de 2008, en junio de 2013 y otras varias veces en estos años.
Estas oposiciones deben perder toda esperanza en un recambio electoral de gobierno porque éste no se producirá.
Deben asumir de una vez que el kirchnerismo es una variante del totalitarismo chavista y que al totalitarismo se lo enfrenta de modo distinto a como lo han venido haciendo hasta ahora.
CARLOS MASLATON
Comunicación a todo el foro. Debido a la nueva etapa de degradación ultra fascista en que ingresó el régimen kirchnerista, he tomado una decisión política personal, unilateral y con irrelevancia de que este temperamento se siga efectivamente en todo el arco político.
Es solo mi opinión. A partir de este momento, y debido a la gravedad institucional que sufrimos en la República Argentina, ceso por completo las críticas a sectores políticos que no sean kirchneristas directos y efectivos.
Hasta tanto se recobre la democracia y el estado de derecho, no me referiré más a lo que estimo son errores del macrismo, del socialismo y del radicalismo en sus gestiones públicas y en sus posicionamientos frente al gobierno.
Considero que ha llegado la hora de conformar una Junta Patriótica de Salvación Nacional, integrada por Massa, Macri, Binner, Sanz, Carrió, la izquierda democrática, para enfrentar al terror y para, eventualmente, manejar el ataque a la dictadura y la transición con miras a recuperar la democracia conculcada por La Cámpora y los Montoneros del siglo XXI.
Más aún, si Daniel Scioli rompiera abiertamente con Cristina Kirchner, debería formar parte de la coalición defensiva y ofensiva anti-kirchnerista.
La Patria está en peligro, como nunca antes en el pasado hemos visto.
CARLOS MASLATON


1 comentario:

  1. No culpemos sólo a los políticos de la decadencia argentina.
    Quienes también tienen las manos manchadas con sangre de este asesinato, son el 54% del pueblo que en octubre del 2011 entró al cuarto oscuro como ganado y votaron en masa por Cristina. Ese 54% es corresponsable y cómplice de este asesinato.
    La gran mayoría del pueblo argentino es corresponsable y cómplice de esta demolición del país: es un pueblo ignorante, nacionalista, (y fascista), mediocre, anómico, que prefiere el paternalismo del Estado, alienta el gigantismo del Estado y subestima los derechos y la libertad del ciudadano.
    Ramón Frediani

    Coincido totalmente, es una opinión que manifiesto en casi todos mis comentarios; de ahí que le atribuya al peronismo la condición de “huevo de la serpiente” que otrora, encontrara un nido caliente para empollarla.

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