Tomado del Foro del Informador Público…
Mantengo fuertes diferencias con el autor de esta
reflexiones, pero a esta opinión creo que vale la pena leerla.
Saludos
La actitud
pública del kirchnerismo durante las últimas 24 horas es clara y no falla: el
régimen fascista de Cristina Kirchner decidió mandarlo a matar y lo ejecutaron
sin piedad.
En la ideología
que ellos mismos crearon, esto se llama “terrorismo de estado”.
Es
imprescriptible y es de lesa humanidad.
Ni siquiera fue
una orden dada contra un enemigo del país al que se debía eliminar en la lógica
de la guerra externa, sino directamente contra un fiscal de la Nación que les
molestaba.
La única
diferencia que tienen estos montoneros de 2003-2015 versus los montoneros de
1970-1975 es que los de Firmenich hacían la apología de sus propios actos de
terrorismo y los publicaban, como ahora procede el Estado Islámico de Irak y el
Levante con cada una de sus masacres.
La Presidenta
Cristina, al contrario, sigue la estética latinoamericana de la ultraderecha de
los 70s, que es matar y afirmar que fueron otros, o que fue accidente o
suicidio.
Porque le
resulta vergonzoso decir que, para mantenerse en el poder, necesita eliminar
opositores o funcionarios judiciales.
La causa AMIA
fue siempre un desastre, desde que se presentó el atentado como efecto de un
coche-bomba externo cuando en realidad la explosión fue interna producto de una
infiltración del enemigo de Israel.
Se lo planteó
como un caso argentino, cuando en verdad fue un episodio normal de la guerra
absurda y tardía que Irán le declaró a Israel al asumir el Ayatollah Khomeini
el poder en 1979.
De esa mentira
inicial, se fueron creando otras y otras, cadenas de falsificaciones de la
realidad que nacionalizaron el tema y, como la opinión pública argentina
desconoce la mecánica del Medio Oriente y no tiene posibilidad de comprenderla
porque es realmente muy difícil, le fue dando a la AMIA el mismo tratamiento
que a la guerra subversiva-antisubversiva de 1973-1979.
Los judíos
organizados de Argentina tuvieron gran culpa en esta nacionalización indebida
del tema, pretendiendo justicias y reparaciones que son política y realmente
imposibles de conseguir (en Israel jamás se procede como aquí pretendieron
AMIA, DAIA y los judíos argentinos en general).
Los líderes de
la revolución iraní no son las juntas militares argentinas.
No van a ir a
juicio, no son gobernantes comunes y corrientes sino el símbolo del
renacimiento musulmán shiíta en el mundo.
En los tiempos
de Néstor Kirchner, el régimen intencionadamente la iba de chupamedias de
Estados Unidos mostrándoles que, si bien a nivel interno podían defaultear,
confiscar y robar, hacia lo internacional se alineaban contra el terror (pura
jarta).
En 2010-2011
cuando aparecieron las primeras dificultades económicas graves para el
gobierno, gestionaron ayuda en Washington, como si porque Argentina emitiera un
discurso en la ONU cada año iba a ser acreedora de plata para que la dilapide
el estado y como si Argentina fuera la Afganistán de Karzai.
Sin resultados,
el gobierno se dijo a sí mismo, ¿Conque no nos bancan?
Ahora van a ver
los yankees lo que somos capaces de hacer.
Y vino el giro
pro-Irán, unilateral de Argentina, porque a Irán no le interesa el tema, le es
intrascendente e irrelevante.
Jugando en la
política internacional con total desconocimiento e impericia, el kirchnerismo
se fue ahogando cada día más en su ilusión y sufriendo las consecuencias del
giro ridículo que dio con el tema AMIA.
No obstante, si
lo hubiesen hecho a la luz del día, como Estados Unidos y Europa que dan
amnistía de terrorismo pasado a cambio de paz y negocios futuros (lo hicieron
con Irán, con Corea del Norte y Libya), todavía lo del kirchnerismo con Irán de
2011-2014 podría haber tenido alguna lógica, siguiendo el ejemplo de las
grandes potencias y aprovechando la ventana de oportunidad paralela que se
estaba creando.
Pero no,
decidieron ir por lo más trucho, en secreto, sin explicar nada, haciendo votar
increíble ley en el Congreso, y es esto lo que les estalló en la cara con
Nisman.
Una torpeza tras
otra y la final del Domingo que es mandarlo a matar cobardemente.
La causa AMIA
está frita, no se esclarecerá jamás, fue una derrota para Israel (que gana 95%
a 5% formando esto parte de su 5% estadístico), y debe ser desargentinizada
cuanto antes.
Pero lo
importante de Nisman no es lo que obtuvo de inteligencia ni lo que iba a hablar
sino el ingreso oficial del kirchnerismo en su fase más criminal, la del
terrorismo de estado.
La señal que nos
llega desde la Casa Rosada es que hay disposición para matar y que van a matar
con tal de quedarse en el poder, no importan elecciones ni urnas, se perpetra
fraude y listo, y si alguien protesta y se lo reputa peligroso, se lo elimina
mediante un escuadrón de la muerte, prolijo y del siglo XXI, y va después un
Berni que todavía se hace el serio, a bendecir la escena.
Reiteradamente
las oposiciones políticas y sociales le perdonaron su existencia al
kirchnerismo en sus momentos más críticos, cuando no daba más, y le dieron la
posibilidad de recuperarse.
Sucedió en julio
de 2008, en junio de 2013 y otras varias veces en estos años.
Estas
oposiciones deben perder toda esperanza en un recambio electoral de gobierno
porque éste no se producirá.
Deben asumir de
una vez que el kirchnerismo es una variante del totalitarismo chavista y que al
totalitarismo se lo enfrenta de modo distinto a como lo han venido haciendo
hasta ahora.
CARLOS MASLATON
Comunicación a
todo el foro. Debido a la nueva etapa de degradación ultra fascista en que
ingresó el régimen kirchnerista, he tomado una decisión política personal,
unilateral y con irrelevancia de que este temperamento se siga efectivamente en
todo el arco político.
Es solo mi
opinión. A partir de este momento, y debido a la gravedad institucional que
sufrimos en la República Argentina, ceso por completo las críticas a sectores
políticos que no sean kirchneristas directos y efectivos.
Hasta tanto se
recobre la democracia y el estado de derecho, no me referiré más a lo que
estimo son errores del macrismo, del socialismo y del radicalismo en sus
gestiones públicas y en sus posicionamientos frente al gobierno.
Considero que ha
llegado la hora de conformar una Junta Patriótica de Salvación Nacional,
integrada por Massa, Macri, Binner, Sanz, Carrió, la izquierda democrática,
para enfrentar al terror y para, eventualmente, manejar el ataque a la
dictadura y la transición con miras a recuperar la democracia conculcada por La
Cámpora y los Montoneros del siglo XXI.
Más aún, si
Daniel Scioli rompiera abiertamente con Cristina Kirchner, debería formar parte
de la coalición defensiva y ofensiva anti-kirchnerista.
La Patria está
en peligro, como nunca antes en el pasado hemos visto.
CARLOS MASLATON
No culpemos sólo a los políticos de la decadencia argentina.
ResponderEliminarQuienes también tienen las manos manchadas con sangre de este asesinato, son el 54% del pueblo que en octubre del 2011 entró al cuarto oscuro como ganado y votaron en masa por Cristina. Ese 54% es corresponsable y cómplice de este asesinato.
La gran mayoría del pueblo argentino es corresponsable y cómplice de esta demolición del país: es un pueblo ignorante, nacionalista, (y fascista), mediocre, anómico, que prefiere el paternalismo del Estado, alienta el gigantismo del Estado y subestima los derechos y la libertad del ciudadano.
Ramón Frediani
Coincido totalmente, es una opinión que manifiesto en casi todos mis comentarios; de ahí que le atribuya al peronismo la condición de “huevo de la serpiente” que otrora, encontrara un nido caliente para empollarla.