Estimado Luis:
El Estado contemporáneo es la institucionalización de la
pérdida de la libertad, el gran Leviatán que permite que los inescrupulosos y
corruptos dominen a los pueblos, cualquiiera sea la ideología de éstos.
La corrupción de los sistemas políticos actuales ha
prostituido a los 3 principios rectores de la Revolución Francesa: libertad,
igualdad, fraternidad.
Hemos involucionado a un pasado remoto de oscurantismo y
violencia, propio de la fantasía de las obras de Tolkien y su Hobbit.
Federico Nistzsche decía 120 años atrás: " Dios ha
muerto". Hoy deberíamos decir: "La democracia y loa libertad han
muerto".
Saludos,
Pipo Frediani
No hay comentarios:
Publicar un comentario