La senda de la obnubilación.
La llegada al poder implica un ejercicio de aclimatación. Los más
logran dócilmente acomodarse a la nueva situación. Después de todo, la
especie humana sobrevive gracias a su gran capacidad de adaptación.
Otros, los menos tolerantes con ciertas prácticas, desisten a tiempo o
son expulsados. La perversa regla de oro vigente les recordará siempre, y
sin piedad, que quienes entran al sistema deberán recorrer la senda de
la obnubilación.
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